martes, 13 de junio de 2017

ELDA - Color y fuego inundan Elda


FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS
Color y fuego inundan Elda
Más de un centenar de festeros de la comparsa Moros Musulmanes llenan de colorido las calles de la ciudad con la apertura del desfile infantil

Mariví Parado 03.06.2017 | 12:21
Color y fuego inundan Elda con el desfile infantil
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Color y fuego inundan Elda
Los Moros Musulmanes abrieron el desfile infantil ayer en Elda con un gran espectáculo de colorido.
Los Moros Musulmanes abrieron el desfile infantil ayer en Elda con un gran espectáculo de colorido. Áxel Álvarez
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La alegría, el color y la fiesta inundaron las calles de Elda con la llegada de los más pequeños de los Moros Musulmanes, encargados de abrir el desfile infantil. Éste era el objetivo de la comparsa a la hora de preparar el boato y lo consiguieron con creces. El hilo conductor del espectáculo fueron las palabras del pasodoble de «Elda musulmana», «Colorido al ambiente».

En él participaron más de 100 niños con edades comprendidas entre los 6 y 14 años. Muchos de ellos vecinos de Petrer (con especialidad participación del colegio Santo Domingo Savio).

El virus festivo y colorido se contagió a lo largo del paso de toda la comparsa, que abrieron dos escuadras jóvenes con el traje oficial de los Musulmanes y al frente de ellos una cabo batidor a lomos de su caballo. La música de este primer bloque la pusieron los educandos de la Santa Cecilia de Elda y la Unión Musical de Petrer.

Quince niños con coloridos estandartes y trajes vistosos llenaron el desfile de color. Tras ellos, un gigantesco musulmán apareció con el estruendoso sonido de dos percusionistas, que pusieron música a un divertido baile.

Con esta explosión de fiesta inauguraron los Moros Musulmanes un desfile en el que los protagonistas fueron los niños. Muchos definen el acto como el futuro de la Fiesta, pero los de menor de edad demostraron que son el presente y con ellos, los Moros y Cristianos de Elda tienen su continuidad asegurada.

Los Musulmanes pusieron el listón muy alto y el resto de las comparsas supieron seguir la estela marcada por la comparsa que organizó la apertura. Tras el amarillo de los Musulmanes llegó el rojo de los Marroquíes, el azul de los Realistas y cerró el bando de las Huestes del Cadí. Todos sus capitanes y abanderadas se granjearon el aplauso del público por su buen hacer y sus vistosos trajes.

Tras las marchas moras, le llegó el turno al bando de la cruz que inició la comparsa de Cristianos, que puso en escena una fantasía medieval de príncipes, princesas, dragones y palacios. Fue una alegoría de la Leyenda de San Jorge y el dragón.

Un dragón, construido con más de 1.000 globos, cautivó al público que rompió en aplausos cuando lo vio llegar. La figura alcanzó los 20 metros de longitud.

Los pequeños caballeros cristianos entablaron una dura batalla para aniquilar al dragón y el príncipe fue el encargado de intentar atravesar su cabeza con su espada. El bailarín, que representó al príncipe, fue Jonás Tebar, un niño de 13 años componente de la escuela de Virginia Domenech.

Los Cristianos utilizaron en él los símbolos de su comparsa, los escudos, el castillo y la flor de lis. Tras la batalla llegó el desfile triunfal y los guerreros, vestidos con los colores del antiguo Reino de Valencia, mostraron la cabeza de su enemigo. En este bloque 63 niños con lanzas con los colores de la bandera valenciana -rojo y amarillo- y plumas azules entraron con fuerza en las calles.

Aprovecharon que eran los encargados de la apertura del bando cristiano para dar a conocer en las calles de Elda a su Trova Infantil, compuesta por niños de 7 a 13 años del colegio Juan Rico y Amat, que llevan ensayando dos años.

La creación del grupo musical fue idea del profesor jubilado del colegio Juan Rico y Amat, el festero cristiano Pedro Blanes quien formó el germen de éste en 2015 y la ha dirigido. La pieza que interpretaron durante el desfile es una adaptación de la marcha cristiana Heraldos, compuesta por Rubén Sáez, primer director de la Trova.

El dragón fallecido esparció su sangre por las tierras del reino y ésta quedo convertida en un hermoso rosal. La fuente de la vida repleta de flores, símbolo de la vida y la fertilidad cerró el boato. Les acompañaron en el broche final la colla infantil de El Terrós, que interpretó la piesa Stella Splenders, una canción polifónica para danza recogida en el libre Vermell de Montserrat, uno de los manuscritos más antiguos.

Los pasodobles llegaron con los Piratas y se mantuvieron durante el resto del desfile con Estudiantes, Zíngaros y Contrabandistas. El único pequeño incidente durante el desfle fue el conato de fuego que se generó en la carroza de los percusionistas de los Musulmanes. Se apagó con un extintor y se retiró del desfile en tres minutos.



(NOTICIA Y FOTO PUBLICADA POR EL DIARIO INFORMACIÓN)

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