lunes, 18 de julio de 2016

ORIHUELA - El Pájaro une a moros y cristianos

El Pájaro une a moros y cristianos

Desfile de la Gloriosa Enseña del Oriol FOTOS
FOTOGALERÍA
Miguel López inclina la Gloriosa Enseña del Oriol durante la Misa de la Reconquista en la Iglesia de las Santas Justa y Rufina. :: alberto aragón
La Señera oriolana lució un crespón negro en recuerdo del Síndico, Eduardo López Egío
Cientos de festeros de ambos bandos arropan a la Gloriosa Enseña del Oriol en su tradicional recorrido por unas calles llenas de espectadores
JOAQUÍN ANDREU ESTEBAN @AndreuJoaquin ORIHUELA
18 julio 2016

La ciudad vivió ayer uno de los días más solemnes de su calendario festivo con el desfile de la Gloriosa Enseña del Oriol que se realiza cada 17 de julio y donde tanto festeros de los bandos Moro y Cristiano como aquellos vecinos que no participan de forma activa en las Fiestas de la Reconquista toman las calles para rendir su homenaje a la Señera de la ciudad.

Tras la Exposición Pública de la Gloriosa Enseña del Oriol desde la medianoche del día antes tocaba el turno de que el histórico estandarte que sirve para aglutinar a los festeros del Bando de la Cruz y a los de la Media Luna saliese a realizar su tradicional periplo por las calles del centro de la ciudad y aquellas que le llevan en su itinerario hasta el barrio que fue cuna de la localidad, el Rabaloche. La cita comenzó temprano puesto que poco después de las nueve y media de la mañana el hijo del Síndico Portador a título póstumo, Eduardo López Egío, estaba preparado para acogerla bajo el balcón consistorial. Izada desde su soporte sin inclinarse como manda el precepto fueron representantes de los grupos municipales quienes ayudaron al alcalde, Emilio Bascuñana, a realizar el cometido aunque antes de que Miguel López la recogiese el primer edil colocó en ella un crespón negro en señal de respeto al malogrado periodista. Fue entonces cuando comenzaron los acordes del Himno Nacional a sonar y las salvas de honor a romper el silencio matinal y López Verdú se acomodó el símbolo de la ciudad para llevarlo durante toda la mañana en lugar de su padre.

Comparsistas con ritmo en el cuerpo y agua para el calor
Desde el edificio consistorial la comitiva festera con representantes de las comparsas de ambos bandos se dirigieron hasta la Catedral y tras ellos la Corporación bajo mazas para hacer el traslado del Pájaro hasta la seo y fueron los compases alegres los que marcaron el periplo hasta la sede catedralicia a la que se dio la vuelta por la calle Doctor José María Sarget para encarar después la calle Mayor. En la Puerta del Loreto esperaban los cargos festeros con los embajadores Moro y Cristiano, Juan de Dios Rogel y Antonio José Rubio, que flanquearon a la Armengola, Gloria Valero. Los sones alegres se tornaron en marchas procesionales porque al cortejo se incorporaron las imágenes de las Santas Justa y Rufina, de nuevo llevadas a hombros por miembros de la Comparsa Caballeros del Rey Fernando, y el titular de la Diócesis, Jesús Murgui. En sentido inverso a la ofrenda floral de la tarde del día anterior la procesión se dirigió al templo titular de las mártires sevillanas donde el prelado ofició la Misa de la Reconquista secundado por integrantes del Cabildo Catedralicio y otros sacerdotes.


A la entrada al templo de las santas sevillanas el cortejo fue recibido con los acordes del órgano y las imágenes fueron dejadas a un lado del altar mayor. Al otro se ubicó la Gloriosa Enseña del Oriol, erguida hasta el momento de la consagración eucarística donde se inclinó ante Dios, hecho que solo ocurre también ante el Rey. Del sermón de la misa se encargó Manuel Soto, canónigo de la Concatedral de San Nicolás de Alicante y uno de los sacerdotes que se ocupó de dirigir el Colegio de Santo Domingo cuando los jesuitas dejaron su tutela en 1956. Soto recordó esos años que tildó de difíciles y los comienzos de los cursos de Bachillerato en el único centro de la comarca que lo ofrecía junto a otros religiosos y seglares. En su alocución habló de la formación en valores que se inculcaba y de los recuerdos personales de un centro que formó a miles de jóvenes «en enseñanzas que les sirvieron en su vida y el desarrollo de sus profesiones». Tampoco olvidó mencionar los hechos históricos de la Armengola y la Reconquista de Orihuela a manos de tropas cristianas para acabar su intervención con una loa a las libertades del ser humano y su relación con Dios y culminar con unas estrofas de Miguel Hernández sobre la guerra. Al final de la misa fue el obispo quien se dirigió a los presentes a los que animó a vivir las fiestas en paz y armonía y tuvo palabras de recuerdo a las víctimas de Niza y Turquía.

Tras el oficio la Señera oriolana volvió a tomar las calles envuelta en un tono más festivo y trazó su habitual recorrido por el centro para subir después hasta el monumento a la Armengola en el Rabaloche. Allí los máximos representantes de las fiestas y los de la Corporación izaron la bandera nacional y depositaron una corona de laurel en recuerdo a los festeros fallecidos a los sones de los himnos de España y Valencia. Tras el acto tocaba el turno de volver a bajar hasta el Ayuntamiento para reubicar la Enseña del Oriol en el balcón principal del Consistorio, un hecho que fue celebrado por los miles de festeros que se apiñaron bajo él y que rompieron en aplausos tan solo acallados por el disparo de cohetería.


(NOTICIA Y FOTO PUBLICADA POR EL DIARIO LA VERDAD)

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