jueves, 20 de agosto de 2015

COCENTAINA - Un atronador alardo clausura las Fiestas

Cocentaina Un atronador alardo clausura las Fiestas Los festeros queman 1.095 kilos de pólvora en las batallas de arcabucería que cierran la celebración C. SERRANO 11.08.2015 | 04:12 Un atronador alardo clausura las Fiestas Un atronador alardo clausura las Fiestas Fotos de la noticia Un espectacular alardo puso ayer el broche final a unas Fiestas de Moros y Cristianos de Cocentaina que han rayado a gran altura. Los festeros quemaron 1.095 kilos de pólvora en las batallas de arcabucería y devolvieron la imagen del patrón, San Hipólito, a la iglesia del Salvador, donde permanecerá hasta los festejos del año que viene. El estruendo de los arcabuces abrió la última jornada de la trilogía contestana dedicada a San Hipólito. Las guerrillas entre moros y cristianos empezaron a las siete de la mañana y contaron con la presencia de capitanes y abanderados. Tras un receso para desayunar, a las once dio comienzo la Estafeta del Moro y la Embajada en la plaza del Pla. Los representantes de la media luna accedieron al lugar a lomos de sus caballos, manteniendo una fuerte discusión con las autoridades cristianas, que desde lo alto del castillo se negaron a rendirse. La disputa por la toma de la villa condal desencadenó en un batalla en la que el estruendo de los arcabuces y el intenso olor a pólvora impregnaron las calles del municipio. La representación de la quema de castillo fue otro de los momentos destacados de la contienda, que terminó con la victoria del bando moro. La presidenta de la Federació Junta de Festes, Pepa Prats, aseguró que los festeros dispararon 1.095 kilos de pólvora, una cifra que, según destacó, aumenta año tras año debido al incremento paralelo del número de participantes en el alardo. Las Fiestas de Cocentaina, además, cuentan con un espectacular y característico acto que se celebra cada año a mediodía: la «Ambaixada de les Tomaques». Finalizado el mismo, los componentes de las 15 filaes se dirigieron a sus sedes para comer y coger fuerzas para continuar la lucha por la villa condal por la tarde. Sobre las seis y media, el Pla volvió a llenarse de numerosas para la Estafeta y Embajada Cristiana. Al igual que por la mañana, ambos bandos se disputaron el control de la fortaleza y la pólvora volvió a ser el elemento clave. Las Fiestas de Moros y Cristianos llegaron a su fin tras la reconquista cristiana y la posterior misa de Acción de Gracias. Finalizada la eucaristía, los festeros devolvieron la imagen del patrón a la iglesia del Salvador. (NOTICIA Y FOTO PUBLICADA POR EL DIARIO INFORMACIÓN)

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