martes, 19 de agosto de 2014

ASPE - cae bajo el alfanje sarraceno



Aspe cae bajo el alfanje sarraceno
El sultán, su comparsa Moros Alcaná y los ejércitos del bando de la media luna conquistan la villa en el primer gran día de fiestas en la localidad

REDACCIÓN 09.08.2014 | 18:11
 Arriba, los sultanes saludan a su entrada en carroza en la localidad. Abajo, una cabo cristiana. A la derecha, un momento del boato moro.
Arriba, los sultanes saludan a su entrada en carroza en la localidad. Abajo, una cabo cristiana. A la derecha, un momento del boato moro. PEDRO A. JIMÉNEZ / CARLOS RODRÍGUEZ
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Entrada Mora. Tragafuegos, bailarinas, comerciantes y guerreros que anucian la llegada del líder de los conquistadores del día. El brillante desfile de las ocho comparsas del municipio, la participación de un pueblo con más de mil festeros y la promesa de dos días más de pólvora, acero e historia marcaron la jornada de ayer.

Y Aspe se rindió a la hoja sarracena. Cientos de festeros vestidos con todos los honores de sus comparsas abrían el paso al sultán de los Moros Alcaná, agrupación que este año ostenta el principal cargo del bando de la media luna de las Fiestas de Moros y Cristianos de Aspe. Santiago Galiana Llinares, acompañado de la sultana, Maria José Silvestre Solé, cerró anoche la gran entrada de los conquistadores de Aspe, que recorrieron las calles del municipio como colofón al épico desfile que abrieron los cristianos poco antes de las 21 horas de ayer. Una marcha sumisa que revertirán el domingo, después de que la guerra, en forma de disparos de arcabuz e intercambio de palabras y espadazos, dé hoy la razón al bando de la cruz en la Embajada ante el castillo de fiestas que representa el corazón de la villa.

Pero eso es adelantar acontecimientos, porque hoy Aspe es mora como las marchas que anunciaron ayer que llegaba el sultán con su boato. Tras el paso de las distintas comparsas cristianas, con Duque de Maqueda al frente –en cuya segunda filá, Viejas Glorias, desfilaba como invitado el benidormí y director general de Turismo de la Generalitat, Sebastián Fernández–, los Estudiantes alegrando al público, los aún novísimos Contrabandistas de la Sierra Negra robando sonrisas y los Lanceros de Uchel aportando el carácter soldadesco a las huestes cristianas, llegarían los hijos de la media luna con su especiada combinación de mística, seducción y fuerza.

La bandera de los Moros Aljau prometía que llegaban los nuevos dueños del municipio, cuyas fiestas de Moros y Cristianos pasan por ser una de las más participativas de la comarca con sus más de mil festeros. Le seguirían las siete escuadras de los Moros Fauquíes, y la comparsa de Sulaymán, mecida a ritmo de la banda Planeta Azul

Detrás, cuando la entrada iba llegando a su fin, llegaba el boato del sultán: bailarinas, tragafuegos y comerciantes como símbolo del poderío Alcaná que el domingo desaparecerá para resurgir como la luna nueva.

(NOTICIA Y FOTOS PUBLICADAS POR EL DIARIO INFORMACIÓN)

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