lunes, 28 de julio de 2014

LA VILA JOIOSA - Los beduinos acuden a la razia



Los beduinos acuden a la razia
Los ejércitos musulmanes se concentran al otro lado del Mediterráneo para preparar el desembarco en la costa vilera apoyados por los «rostros pardos y sañudos» llegados del corazón del desierto

R. LÓPEZ 28.07.2014 | 01:23
 Los beduinos acuden a la razia
Los beduinos acuden a la razia
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Embajada beduina. Las diferentes compañías moras rinden pleitesía a su monarca poniendo las tropas a su disposición para conquistar «la perla grandiosa», La Vila Joiosa. El Rey Moro promete riquezas y honor a los nuevos ejércitos a cambio de su ayuda en la contienda que se libra al amanecer en el municipio.

No solo los ejércitos cristianos se preparaban ayer para la contienda final. A partir de las 21 horas tuvo lugar la Embajada Beduina, aquella que ilustra el agrupamiento de las fuerzas musulmanas al otro lado del mar con la incorporación a las tropas turcas de los soldados beduinos.
La Embajada de los hombres del desierto tuvo lugar también en el castillo. Antes, las tropas de la Media Luna avanzaron también por el centro de La Vila, en este caso encabezadas por el Rey Mercader, quien preside la embajada.
Los beduinos, armados con sus largas espingardas, llegaron los últimos para ofrecerse a su líder para conquistar «la perla grandiosa», «La Vila... rica, heroica y engalanada, que mora al pie del Puig campana...» y que vive atrapada en «la supina ignorancia de su pueblo? que nada respeta y que causa horror a la ley de Mahoma».
El Rey Moro, Felipe Urrios, agradeció el refuerzo que supone para sus tropas la llegada de los «rostros pardos y sañudos» llegados del desierto y les ofrece, a cambio de su lealtad, riquezas y honor.
Finalmente, «armados con su arcabuz» se disponen las huestes a humillar «toda lanza que se escude tras la Cruz».
Quedan así ambos bandos armados y listos para la batalla. Una contienda que ha arrancado en la madrugada, con los festeros del bando moro embarcándose a mitad de la noche en los barcos dispuestos para el Desembarco; y las tropas cristianas congregándose en la playa para aguardar el amanecer en el que se ha producido la lucha. Y es que, según marca la tradición, el Desembarco no puede empezar hasta que no aparece, en el horizonte, el primer rayo de sol.
Cabe recordar que con el Desembarco posterior a las embajadas La Vila retrata el momento en el que las tropas de Solimán El Magnífico intentaron invadir la población.
Según cuenta la leyenda local, fue entonces cuando cayó sobre La Vila y comarca una gran tormenta y, a causa de la lluvia, se desbordó el río Amadorio, provocando con él la destrucción de la flota musulmana que asediaba la ciudad. Al atribuirse este hecho a Santa Marta, se le nombró patrona del municipio

(NOTICIA Y FOTO PUBLICADA POR EL DIARIO INFORMACIÓN)

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