martes, 25 de octubre de 2011

CALPE - Y se hizo el ´miracle´


Y se hizo el ´miracle´ en Calp
Las fiestas sortean la lluvia y concluyen con una brillante representación del histórico milagro que emocionó a cientos de personas


A. P. F.
Las fiestas de Calp tienen algo de milagroso. No sólo por lo obvio. Esta celebración de Moros y Cristianos, que se diferencia de otras en que se basa en un episodio histórico, aunque agrandado por la leyenda, termina con el "Miracle", la representación de cómo la villa del Penyal se salva por intermediación del Crist de la Suor (el débil Caragol cierra con una fuerza sobrehumana las pesadas puertas del Portalet) de la invasión sarracena. La edición de las fiestas que terminó ayer tuvo, de principio a fin, algo de prodigioso. Todos los actos principales se salvaron de la amenazante lluvia. Anoche, tras un día gris, las nubes desaparecieron y el "Miracle" se representó bajo un cielo estrellado. Incluso en estos días se ha conjurado la polémica previa a la celebración, la de si había o no que cambiar de día la procesión del patrón. Nada ha enturbiado la fiesta. Los debates, eso sí, se reavivarán dentro de unos días, pero las fiestas se han vivido ajenos a ellos.
El "Miracle" de anoche fue muy emocionante. Este acto, que rememora la traición de Moncófar, quien entregó la ciudad a las huestes de Túnez que habían desembarcado en la playa de l'Arenal-Bol, y la acción prodigiosa de Caragol (los hechos ocurrieron un 22 de octubre de 1744), no defrauda nunca. Hasta el último momento hubo incertidumbre con el actor que representaría al embajador moro. Marcos Fuster se vio aquejado de afonía y tuvo que sustituirle su padre, quien durante años ha dado vida a este personaje. Demostró que no ha perdido facultades. Mientras, Antonio Baydal bordó al traidor Moncófar, y Manolo Pastor encarnó al embajador cristiano.
Fue una representación excelente. Un colofón a la altura de unas fiestas brillantes y muy intensas. Los espectadores disfrutaron con una escenificación cuyos diálogos muchos de ellos se saben de memoria. La Plaza Mayor se llenó de un público deseoso de aprovechar hasta el último instante de unas fiestas que conjugan perfectamente sus actos religiosos y más tradicionales y la diversión de las kábilas y los desfiles.

(NOTICIA Y FOTO PUBLICADA POR EL DIARIO INFORMACIÓN)

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